“Siento que mi cabeza nunca descansa”

Lo que he aprendido sobre la ansiedad escuchando a cientos de personas en consulta

PSICOTERAPIA

Felipe Taborda

1/23/20265 min read

Hay una frase que escucho frecuentemente en consulta. “Felipe, yo pensé que lo mío era estrés normal, hasta que el cuerpo empezó a pasarme cuenta de cobro”.

Y honestamente, eso le pasa a muchas personas. Personas funcionales, que trabajan, estudian, hacen ejercicio, salen con amigos, cumplen responsabilidades. Pero que por dentro sienten que viven agotadas mentalmente.

Algunos llegan diciendo:

  • “No puedo apagar la mente”

  • “Sobrepienso todo”

  • “Siento que algo malo va a pasar”

  • “Me cuesta relajarme incluso cuando todo está bien”

  • “Estoy cansado, pero no logro descansar”

Y muchas veces no se dan cuenta de que llevan meses (o incluso años) viviendo con ansiedad.

Sentir ansiedad NO significa que estés “mal”.

La ansiedad no es el enemigo. De hecho, la ansiedad es una respuesta natural del cuerpo diseñada para protegernos. Gracias a ella reaccionamos ante peligros, tomamos decisiones rápidas y nos mantenemos alerta cuando algo importante está pasando. El problema aparece cuando esa alarma se queda encendida demasiado tiempo.

La Asociación Americana de Psicología (APA) define la ansiedad como una emoción caracterizada por tensión, pensamientos preocupantes y cambios físicos como aumento de presión arterial o activación corporal (APA, 2023).

Es decir que la ansiedad sí tiene un componente físico real. No es “imaginación”, ni “falta de carácter”. Pero tampoco todo nerviosismo significa un trastorno mental grave. Eso es importante aclararlo porque hoy en redes sociales muchas personas creen que cualquier emoción incómoda automáticamente es ansiedad clínica y no siempre es así. A veces es estrés acumulado o agotamiento emocional. A veces un estilo de vida completamente desconectado del descanso.

Muchas personas viven en alerta, y creen que eso es normal.

Algo que veo mucho en consulta es gente que aprendió a vivir desde la exigencia constante. Personas que crecieron sintiendo que tenían que:

  • hacerlo todo perfecto

  • resolverle la vida a todos

  • no equivocarse

  • demostrar valor constantemente

  • estar disponibles todo el tiempo

Y el cuerpo aprende eso y se habitua a esas creencias. He tenido consultantes que literalmente me dicen:

“Yo no sé descansar sin sentir culpa”. Y eso ya dice muchísimo. Porque la ansiedad no siempre viene de un solo evento traumático. Muchas veces viene de años viviendo desconectados emocionalmente, hiperexigidos y sobreviviendo en piloto automático.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha advertido que los trastornos de ansiedad son uno de los problemas de salud mental más frecuentes actualmente (OMS, 2022), y honestamente no sorprende mucho viendo el ritmo de vida que llevamos hoy.

Entonces ¿cómo saber si estoy experimentando ansiedad?.

Hay señales que aparecen frecuentemente:

  • sobrepensar demasiado

  • dificultad para relajarte

  • tensión muscular constante

  • cansancio mental

  • insomnio o sueño poco reparador

  • irritabilidad

  • palpitaciones

  • sensación de peligro aunque “todo esté bien”

  • necesidad excesiva de controlar

  • dificultad para disfrutar el presente

Y aquí quiero aclarar algo importante; la ansiedad no siempre se ve como alguien hiperventilando en una crisis fuerte. A veces se ve como alguien sonriendo mientras por dentro está completamente agotado.

Lo que muchas personas hacen y empeora la ansiedad...

Algo curioso es que casi todos intentan “dejar de sentir ansiedad” peleando contra ella, y mientras más luchan, más fuerte parece ponerse. He visto personas intentar distraerse todo el tiempo, trabajar sin parar, saturarse de redes sociales, evitar conversaciones difíciles o incluso llenarse de actividades para no sentir.

Pero evitar emociones no suele resolverlas. Las terapias contextuales y basadas en aceptación han mostrado que intentar controlar o eliminar emociones constantemente puede aumentar el sufrimiento psicológico (Hayes, Strosahl & Wilson, 2016).

En otras palabras, muchas veces el problema no es solo la ansiedad, sino el miedo que desarrollamos hacia sentir ansiedad.

¿Y entoces qué sí me ayuda realmente?.

Aquí es importante separar las recomendaciones reales de los consejos vacíos de internet, que de hecho son muchos y que no hablan realmente de salud mental, sino de enfermedad mental, porque pareciera que nos quiere dar un diagnóstico a todo.

No, la ansiedad no se resuelve únicamente “pensando positivo”. Pero sí existen herramientas con respaldo científico que ayudan muchísimo a regular el sistema nervioso y acá te dejo algunas:

1. Respirar diferente sí cambia cómo se siente tu cuerpo.

Parece demasiado simple, pero tiene explicación científica. Cuando respiramos rápido y superficialmente, el cuerpo interpreta que seguimos en peligro. En cambio, respirar lento y profundo ayuda a activar el sistema parasimpático, relacionado con relajación y regulación fisiológica. Acá una técnica sencilla:

  • Inhala 4 segundos

  • Sostén 2 segundos

  • Exhala lentamente 6 segundos

No elimina mágicamente la ansiedad, pero sí ayuda a disminuir la activación corporal. Y eso es clave.

2. Volver al presente.

Muchísima ansiedad ocurre porque la mente vive atrapada en el “¿y si pasa algo?”. Por eso ejercicios de atención plena o mindfulness han mostrado efectividad en reducción de ansiedad y estrés (Kabat-Zinn, 2003).

A veces en consulta les digo algo muy simple a algunos pacientes tras eejrcicios de mindfulness, “En este momento, aquí sentado, ¿realmente está pasando la catástrofe que tu mente imagina?”, y muchas veces la respuesta es no.

Una técnica útil para conectarnos con el presente es el ejercicio 5-4-3-2-1:

  • 5 cosas que ves

  • 4 cosas que tocas

  • 3 cosas que escuchas

  • 2 cosas que hueles

  • 1 cosa que saboreas

Esto ayuda a sacar al cerebro del modo amenaza y traerlo nuevamente al presente.

3. Descansar no es perder el tiempo.

Esto cuesta muchísimo entenderlo en una cultura obsesionada con producir. Pero el cerebro humano no está diseñado para vivir en hiperestimulación permanente. Dormir mal, revisar el celular apenas despertamos, consumir exceso de información negativa y vivir disponibles 24/7 mantiene al sistema nervioso agotado. El agotamiento emocional también se siente físicamente. Asi que deja atrás ideas que no ayudan y por el contrario te afectan más. ¡Permitete descansar!.

La terapia no busca “quitarte” emociones.

Algo que suelo decir mucho en consulta es esto, “El objetivo no es que nunca vuelvas a sentir ansiedad. El objetivo es que la ansiedad deje de controlar tu vida”. Pues quitar emociones, sería inhumano.

La terapia psicológica ayuda a entender:

  • qué mantiene la ansiedad

  • qué pensamientos la alimentan

  • qué heridas emocionales pueden estar detrás

  • cómo regularte mejor

  • cómo relacionarte diferente contigo mismo

La Terapia Cognitivo Conductual (TCC) es una de las intervenciones con mayor respaldo científico para el manejo de ansiedad (Beck, 2011), especialmente porque ayuda a trabajar pensamientos, conductas y patrones emocionales que sostienen el problema.

Ojo con esto, pedir ayuda no significa debilidad, de hecho, muchas veces las personas más fuertes son precisamente las que finalmente se permiten dejar de cargar todo solas.

¿Sientes que la ansiedad está afectando tu vida?.

En Felipe Taborda Psicología y Consultoría trabajamos procesos terapéuticos enfocados en ansiedad, estrés, regulación emocional y bienestar psicológico desde un enfoque humano, práctico y basado en evidencia científica.

Atención presencial en Pereira y Bogotá, y modalidad online desde cualquier lugar del mundo.

A veces no necesitas seguir “aguantando más”.
A veces necesitas aprender a vivir diferente.

Acá estoy para acompañarte en eso, que dices... ¿Te espero en consulta?

Referencias

  • American Psychological Association (APA). (2023). Anxiety Disorders.

  • Beck, J. S. (2011). Cognitive Behavior Therapy: Basics and Beyond. Guilford Press.

  • Hayes, S. C., Strosahl, K. D., & Wilson, K. G. (2016). Acceptance and Commitment Therapy: The Process and Practice of Mindful Change.

  • Kabat-Zinn, J. (2003). Mindfulness-Based Interventions in Context. Clinical Psychology: Science and Practice.

  • Organización Mundial de la Salud (OMS). (2022). Mental Disorders Fact Sheets.